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Artritis Reumatoide: Causas, Tratamiento y Terapia

septiembre 19, 2019

La artritis reumatoide (AR) es un trastorno inflamatorio sistémico y autoinmune de etiología desconocida, que afecta a múltiples sistemas de órganos. La ciencia ha demostrado que afecta principalmente el revestimiento sinovial de las articulaciones diartrodiales, causando sinovitis simétrica y erosiva en las articulaciones. Este proceso patológico eventualmente conduce a la destrucción del cartílago articular y óseo. La formación de Pannus (un tejido de granulación que cubre los márgenes articulares) es el elemento destructivo más importante en la AR.

La AR afecta a las mujeres más que a los hombres (proporción 2:1), afectando principalmente a individuos de entre 20 y 60 años de edad. La edad máxima de inicio está entre la cuarta y quinta década de vida. Aunque se desconoce la causa principal de la AR, se han propuesto teorías importantes en la literatura. Éstas incluyen factores ambientales (es decir: agentes infecciosos), predisposición genética y procesos autoinmunes.

La AR es un diagnóstico clínico basado en que el paciente cumpla 4 de 6 criterios (establecidos por el American College of Rheumatology). Estos criterios incluyen: rigidez articular matutina que dura más de 1 hora; artritis de 3 o más articulaciones; artritis de las articulaciones de las manos; artritis simétrica, nódulos reumatoideos sobre las superficies extensoras; análisis de sangre positivo del factor reumatoide (RF) o cambios radiográficos que indican erosión, descalcificación ósea o estrechamiento del espacio articular dentro de las áreas de la mano/muñeca.  Aunque no existe una sola prueba de laboratorio para el diagnóstico de AR, más del 85% de los pacientes con AR son RF+. Las personas con RF+ generalmente tienen mayor gravedad de la enfermedad, pero las pruebas de laboratorio RF+ también se observan en muchas otras enfermedades autoinmunes. Un análisis de sangre más específico para la AR es un anticuerpo de péptido citrulinado cíclico positivo.

El tratamiento de la AR depende de la etapa de la enfermedad. Para la AR leve, el tratamiento incluye la educación del paciente, la fisioterapia/ocupacional y los AINE, como el ibuprofeno o el naproxeno. La enfermedad de AR moderada se trata con cuidados conservadores, así como con medicamentos antirreumáticos modificadores de la enfermedad, como metotrexato y esteroides orales diarios (es decir: prednisona). La AR grave incluirá todo lo anterior, incluyendo la adición de agentes biológicos como fármacos alfa anti-TNF, moduladores de coestimulación o agentes celulares anti-B. La intervención quirúrgica se realiza para casos raros y refractarios. Las opciones quirúrgicas incluyen fusión quirúrgica de C1 y C2 si hay inestabilidad atlanto-axial, sinovectomía, artroplastia de cadera o rodilla o artrodesis del tobillo.

Es importante tener en cuenta que el tratamiento conservador, como los programas de ejercicio isométrico, la protección articular con férulas de muñeca / férulas de los dedos para disminuir el dolor y la inflamación, la pérdida de peso, el calor húmedo superficial para la AR crónica y el rango de movimiento pasivo lento de las articulaciones, son muy cruciales para la evolución de la enfermedad. En combinación, pueden ser muy eficaces para prevenir la progresión de la AR.

Muchos de los medicamentos utilizados para las enfermedades sistémicas autoinmunes conllevan muchos efectos secundarios como sangrado gastrointestinal, disfunción renal, deficiencias hepáticas, altos azúcares en la sangre, reducción de la respuesta inmune, etc. De hecho, muchos de los medicamentos anti-reumáticos son tóxicos a dosis más altas, pero los riesgos/beneficios siempre se discuten antes de iniciar el tratamiento.

En conclusión, la AR es un proceso inflamatorio sistémico que afecta a muchas articulaciones pequeñas y grandes del cuerpo. El tratamiento conservador se inicia muy temprano y se requiere el seguimiento rutinario con un reumatólogo para observar cuidadosamente la evolución del proceso de la enfermedad.

Referencias:

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